
Como de costumbre se ha optado por los maximalismos, las enfermeras porque quieren cosas para las que no están preparadas, los médicos porque temen perder el control y la administración porque no es capaz de llegar a acuerdos de mínimos asumidos por todos, que son los únicos que tienen viabilidad y continuidad, actuando como Salomón o como un elefante en una cacharrería.
Al final un decretazo, de difícil desarrollo, que ha puesto en marcha eso de "donde digo Digo, digo Diego" y al final los médicos recelosos y la enfermería fustrada, pues primero les ponen la miel en los labios y luego dejan descafeinado el tema.
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