
Lo que pone los pelos de punta es que la Agencia Española de Protección de Datos tenga tan claro que un Inspector Médico es como Dios y puede urgar en las Historias Clínicas de las pacientes, donde y como quiera, no de una forma disociada sino con nombres y apellidos (eso sí, luego debe guardar secreto, aunque si lo guarda no sé para qué cojones las mira).
Porque a partir de ahora, quién les pone freno? y esto sirve lo mismo para estudios serios sobre evaluación, acreditación o planificación de temas sanitarios que para mirar cómo trabajas, cómo recetas o para valorar la baja de un paciente.
Dios, qué ganas tengo de jubilarme.
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